En 2001, Janjri Trivedi, nacida en India, trabajaba en su empresa familiar de muebles cuando un terremoto devastó Kutch, un distrito de la región este del país. En el temblor de magnitud siete murieron 20.000 personas, millones quedaron sin hogar y hasta 8.000 poblaciones fueron destruidas.


Cuando Janjri viajó hasta la región para ayudar a los supervivientes, conoció a un grupo de artesanos dispuestos a seguir trabajando en sus manualidades, a pesar de la desgracia que había asolado su comunidad. La resiliencia de los artistas inspiró a Janjri, que decidió crear un mercado más amplio donde vender artesanías tradicionales y explorar los beneficios de usar tejidos reciclados, ayudando a preservar las habilidades únicas de estas personas.


En la India, y en gran parte del mundo, las máquinas se estaban imponiendo a las técnicas de bordado tradicional, en parte porque los trabajadores buscaban mejores condiciones y un salario más justo. Por eso Janjri, vio una oportunidad de preservar estos oficios y enseñar a las mujeres, relegadas a las casas, una habilidad comercial.


Al principio trabajó junto a una cooperativa de envoltorios de regalo en Mumbai, utilizando su experiencia en textiles para dar forma a una iniciativa social llamada re-wrap. Esta empresa autofinanciada llegó a diferentes cooperativas, ofreciendo a los artesanos la oportunidad de practicar oficios tradicionales con dignidad y una mayor seguridad financiera.



Reciclaje, recuperación y reinvención


Dos décadas después, re-wrap se ha expandido a Mysore y Gumballi, en una red que da apoyo a 130 mujeres. No todas ellas son expertas, dentro de la empresa también aprenden nociones básicas de bordado, y a partir de ahí van avanzando. La idea es conseguir autonomía económica gracias a sus habilidades. Desarrollan su actividad en un espacio de trabajo limpio y seguro, donde todas optan a un bonus, en caso de que quieran aumentar sus ingresos.


Reciclaje, recuperación y reinvención son los tres principios que siguen los equipos para crear productos reciclables y reutilizables, incluyendo bolsas, delantales, envoltorios de regalos y accesorios de cocina. Conscientes del impacto medioambiental, prefieren entregar los envíos por barco y, siempre que es posible, reciclan o incorporan a los diseños las telas que sobran. El resultado es un tejido de alta calidad y resistente, lo sabe bien el personal de ventas de Lush, que utiliza delantales de re-wrap.


La empresa también mira al futuro, reinvirtiendo las ganancias en nuevos espacios de trabajo, como el que abrieron en Mysore en 2018. Además, están intentando transformar la cadena de suministro de algodón. Tratar directamente con los agricultores, pagándoles además una prima, les da seguridad y les ayuda a gestionar los costes, gracias a la prefinanciación (mientras que en el pasado los agricultores solían endeudarse).



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Artesanas de Re-wrap

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